18/8/09

H-arta



Y es que estamos en mayoría en los museos; no hay más que dar un cultivado paseo por alguna pinacoteca, catacumba de iglesia, colección privada o echar un vistazo a la inmensa obra de cualquier pintor modernista, vanguardista o fotógrafo de poca monta.
Desde las Vírgenes Odigitrias, que no eran otra cosa que paneles de señalización o tronos de lo verdaderamente importante, su hijo Jesús, y pasando por las numerosas santas, mártires, pecadoras, asesinas o putas al lado de algún gran rey, la mujer sólo ha sido durante años –por cientos y miles- la representación de lo que el hombre – y la Biblia- querían.
La mujer ha sido puramente una modelo en el renacimiento, no demasiado bien tratada fuera del arte de la clase alta o de la Iglesia. En el arte barroco la vejez femenina era interpretada como signo de alcahuetería, incultura y decaimiento; mientras en el hombre la vejez era una madurez sabia o el espejo de una vida bien cultivada y honradamente trabajada. La mujer pasó a ser mucho más sensual y provocadora en el rococó. Las féminas de la clase alta, claro, se mostraban más carnosas y pícaras en sus juegos de campo con los hombres que corrían por ellas (a las de clase baja ni se las ve)
Quizá no se observe un respeto hacia el tratamiento de la figura femenina hasta el realismo, y dependiendo del artista. Siempre dependiendo del artista, del hombre;DE- EL artista.

La mujer virgen para presidir en la Iglesia; la mujer- trono para encabezar el altar; la mujer santa, pura o pecadora en casa de los devotos ricos; la mala mujer ladrona; la horrible mujer que le corta la cabeza sin piedad a Olofernes; la amante que mira desde el cuadro con cara de asesina; la joven esposa que se casa con el poderoso hombre; la marrana mujer que enseña las bragas al inocente y esmirriado señor del peluquín. Y por fin un desnudo respetuoso, al fin un reflejo fiel a la cruda realidad de la mujer de clase baja al principio del S. XX. Unas bailarinas por aquí, mujeres haitianas por allí, madres con hijas e hijos, dulces prostitutas, divertidas cabareteras… lesbianas.

El porcentaje de mujeres como objeto y como objetivo del producto artístico final es enormemente superior al de la figura masculina… ¿Y la mujer artista en la Historia del Arte? Búsquenla, de verdad que vale la pena. Vale la pena hasta contarlas con los dedos de pocas manos.

http://www.mujeresenred.net/spip.php?rubrique78
http://www.nmwa.org/clara/
http://www.moca.org/wack/?p=43

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